Para recolectar el polén se coloca una rejilla en la piquera, que se denomina “trampa cazapolen”, de esto se consigue que al pasar la abeja a la colmena tiene que hacer lo necesariamente a través de esa rejilla, por donde pasa de forma tan ajustada que las bolas de polen se desprenden de los cestillos y caen a un cajón. Para que no se estropee y fermente, el apicultor recoge el polen a diario, y lo somete a un proceso de secado, normalmente con aire caliente a unos 40o C, hasta dejarle una humedad del 8%,
y posteriormente se almacena en condiciones adecuadas, o se empaqueta al vacío y se conserva a una
temperatura entre 2 y 6o C.
La producción de polen se realiza en las zonas de España donde más abundancia de plantas poliníferas existen, siendo las más importantes: jara, jaguarzo, madroño, retama, encina, roble, alcornoque, membrillero, melocotonero, olivo, maíz y girasol. El polen se comercializa para consumo
directo como tal, o mezclado con miel u otros productos, como un suplemento de la dieta por su elevado
contenido en aminoácidos, vitaminas y minerales.
Es la sustancia grasa segregada por las glándulas cereras de las obreras jóvenes, siendo las de 15 días de edad las más aptas, Segregada en forma líquida y que se solidifica a la temperatura interior de la colonia en forma de escamas. Estas escamas son laminillas transparentes muy pequeñas que las abejas utilizan como material de construcción de los panales y las celdillas. Los apicultores extraen la
cera fundiendo en agua hirviendo los panales, restos de cuadros, opérculos, etc. Después de un lento enfriamiento y por diferencia de densidad se extrae un bloque o cerón. La cera se emplea tanto para construir láminas nuevas para las colmenas, como en la fabricación de velas, y se usa en la industria farmacéutica, en cosmética, en medicina, en fabricación de pinturas, etc.
Es una sustancia blanca de consistencia cremosa que segregan de las glándulas hipofaríngeas y las mandibulares las abejas obreras entre los 5 y los 15 días de edad. Todas las larvas son alimentadas con jalea real durante los tres primeros días y a partir de ahí solamente las reinas son alimentadas con jalea real toda la vida, ocupándose de esa labor cuando son adultas las obreras nodrizas. La jalea real contiene las siguientes vitaminas: tiamina o vitamina B1, riboflavina o vitamina B2, ácido nico tínico o vitamina PPB3, ácido pantoténico o vitamina B5, piridoxina o vitamina B6, vitaminas B8 y B12, ino sitol y ácido fólico o vitamina B9. Además de aminoá cidos, antibióticos, sales minerales, etc. La producción de jalea real se realiza con distintas técnicas pero que, en definitiva, consisten en dejar la colmena huérfana para que las obreras hagan celdas realeras, o bien introducir celdas realeras artificiales con larvas de menos de 72 horas y recoger la jalea real a los tres días que es cuando tienen un mayor contenido. La jalea real la comercializa el apicultor en estado puro, mezclada con miel, o bien la vende a la industria farmacéutica o de cosmética.
El propóleo se llama también es una sustancia elaborada por algunas abejas especializadas de la colmena a partir de la resina de las yemas, corteza y otras partes de árboles como el álamo, los abedules, castaños y otros. Con las mandíbulas desprenden un trocito de resina y lo colocan en los cestillos de las patas traseras hasta formar pelotas, igual que hacen con el polen. Este producto lo emplean para tapar fisuras y evitar la pérdida de calor de la colmena, y para embadurnar el panal nuevo, tanto en su parte exterior como en el interior de las celdillas. El propóleo se recolecta colocando en la parte superior de la colmena, por debajo de la tapa, una malla de plástico, en la que las abejas intentan propolizar todos los huecos que la forman. Cuando la malla está propolizada se retira y se conserva a temperatura frigorífica. Las aplicaciones de los propóleos son diversas. Se emplean en la fabricación de cosméticos, barnices, pinturas, medicamentos, etc.
Es el líquido que la abeja deposita cuando clava el aguijón en la piel de otro ser vivo, y que es producido por la glándula ácida. Se denomina Apitoxina. El veneno lo lleva almacenado en una vejiga o reservorio que se va acumulando hasta los 18 días de edad, momento en que deja de producirlo, por lo que si lo vacía ya no puede volver a llenarlo. Cuando la abeja pica e introduce el aguijón en la piel deja no solo el aguijón sino las glándulas y los órganos anejos, por lo que es conveniente extraer lo antes posible el aguijón sin presionar las glándulas para que no se vacíen. Los componentes que hemos descrito actúan provocando una reacción local de dolor, irritación e inflamación y una reacción general de urticaria, taquicardia y malestar general. El veneno lo recolecta el apicultor con diversos sistemas que en esencia consisten en irritar a la abeja. Al veneno se le atribuyen numerosos beneficios, siendo posiblemente el más importante la ausencia de procesos reumáticos y artríticos en los apicultores, por lo que se usa en homeopatía y en la industria farmacéutica.
La cría de reinas es otra de las actividades productivas que puede realizar un apicultor y para lo que se utilizan las mismas técnicas que para la producción de jalea real. Las reinas de determinadas razas son muy solicitadas por su laboriosidad y facilidad de manejo, por lo que su comercialización está muy extendida por todo el mundo
© 2026 abeeja. Diseño web realizado por Komunica Creative.
¡Contáctanos!